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viernes, 4 de noviembre de 2022

Madroños, la fruta del otoño

Con el otoño, llega un fruto que le gusta llamar la atención con su color rojo, estamos hablando del Arbutus unedo o más conocido como el madroño.

Así son de bonitos los madroños

Resulta curioso, pero el madroño, un fruto que crece en abundancia en nuestro territorio, no tiene una presencia relevante en los mercados. Puede ser que sea porque son muy perecederos y conviene consumirlos en poco tiempo desde su recolección.

El madroño es un arbusto, de hoja perenne color verde oscuro, originario de los litorales de la Europa meridional, que florece durante el otoño y que tarda alrededor de un año en madurar. Cuando está maduro presenta un color rojo intenso. Su copa ancha y redondeada, la corteza pardusca, que se desprende en capas, ramas jóvenes rojizas y hojas duras y lustrosas.

El madroño y sus flores

Las flores aparecen en panículas colgantes y tienen forma de pequeñas campanillas o urnas blancas. Florece tras las últimas lluvias de verano o ya en otoño, y el fruto aparece un año después, coincidiendo de nuevo con la nueva floración. Una particularidad de este arbusto, es que a la vez que tiene sus frutos maduros, está en plena floración.

El madroño y sus flores

El "Arbutus unedo" pertenece a la amplia familia de los arándanos, brezos, gayubas y brecinas, conocidas como "Ericáceas", siendo su representante europeo de más porte. El madroño forma parte del típico paisaje mediterráneo de matorrales densos, a veces impenetrables, que cubre buena parte de España. Cuando salimos al campo a recolectarlos, hay que elegir siempre los frutos con mejor aspecto visual, sin golpes ni magulladuras, ya que son muy perecederos, por lo que conviene consumirlos en poco tiempo desde su recolección.

Recientes estudios, apuntan a una actividad cardioprotectora gracias a su contenido en taninos y flavonoides. Los componentes principales responsables de su característico sabor, son azúcares como la fructosa, la glucosa, la sacarosa y la maltosa, junto a la inclusión de ácidos no volátiles, como el ácido málico, el fumárico y su contenido en ácido gálico, son las sustancias que hacen del madroño un fruto tan especial en lo referente tanto al gusto, como a sus propiedades para lograr una buena salud.

Cosecha de madroños

Como la mayoría de las frutas que lucen atractivos colores, el rojo intenso del madroño, uno de los responsables del color del otoño en los bosques, se debe a las antocianinas. Estas sustancias flavonoides son pigmentos con una interesante acción antioxidante.

Aunque en la cocina no es un ingrediente muy utilizado actualmente, el madroño antiguamente se utilizaba para elaborar orujos y vinagres. También se suele emplear para hacer gelatinas, mermeladas y confituras por su contenido en pectina y ácido málico, aunque también puede consumirse crudo. Una vez cocinado es apropiado para aderezar carnes, caza y también para acompañar frutas tropicales.

Recolectando madroños

Entre octubre y diciembre se da la recolección de esta fruta redonda, de superficie granulosa e interior jugoso y naranja intenso. Aunque su sabor es poco atractivo para tomarla cruda, resulta muy sabrosa cuando se cocina. La salsa de madroños hecha a base de la fruta, cebolla, ajo y vino blanco es un acompañamiento original de carnes asadas.

Aunque en este caso, os traigo una propuesta dulce del recetario de la cocina clásica francesa, los Clafoutis, pero en este caso con madroños. En vez de utilizar un horno eléctrico, utilizaremos un horno Kamado para hornear nuestro dulce. Este sistema de cocción, le aportará un toque de distinción muy singular al trabajar con carbón vegetal, el cual imprimirá en la superficie de este dulce su aroma.

Los clafoutis recién horneados

El clafouti es una tarta dulce cuyo origen data del siglo XIX en la ciudad de Limosín. A grandes rasgos, la tarta francesa se elabora horneando una mezcla líquida a base de leche, huevos, harina y azúcar muy similar a la de los crêpes, en la que van sumergidos en este caso los madroños y que, tras su paso por el horno, cuajará resultando una tarta de lo más vistosa. En nuestro caso, lo montaremos en moldes individuales de unos 6 cm de diámetro, aunque se podría hacer en un molde más grande.

Montaje de los clafoutis

Ingredientes:

3 Huevos talla L

120 gr de azúcar blanco

45 gr de almendra molida

30 gr de harina de trigo

150 ml de leche entera

200 gr de madroños

1 cp de esencia de vainilla


Elaboración:

Comenzaremos encendiendo nuestro horno Kamado y lo llevaremos a unos 180°C. Una vez que este estabilizado y la cúpula allá alcanzado temperatura suficiente, montaremos los deflectores y la piedra para masas. Por otro lado, empezaremos mezclando los huevos y el azúcar en un bol, lo mezclaremos todo bien con varillas y seguiremos añadiendo la leche, la almendra molida y la harina, por último, la esencia de vainilla. Mezclaremos bien el conjunto y ya lo tendremos listo.

Los clafoutis antes de hornearlos en el Kamado

Ahora engrasaremos los moldes con mantequilla e iremos reservándolos. Una vez todos estén engrasados, añadimos la mezcla sin llenarlos del todo, ya que tendremos que meter seguidamente los madroños. Una vez llenos los moldes, colocaremos un par de madroños en cada uno. Horneamos en nuestro Kamado sobre durante unos 30 minutos o hasta que la crema haya cuajado, el tiempo dependerá de la temperatura del horno. Sacamos los moldes del horno, dejamos entibiar y espolvoreamos con azúcar glacé. Ya tendríamos listos nuestros clafoutis, los cuales los podremos probar tibios o fríos. 

Os dejo el vídeo de la receta.





 

 

lunes, 6 de junio de 2022

EL RUB PARA COSTILLAS DEFINITIVO

 

Cuando nos ponemos a cocinar a la brasa, muchos alimentos quedan bien simplemente condimentándolos con sal y pimenta recién molida. Pero lo que no le voy a discutir a nadie, es que unas costillas de cerdo, con un buen rub, dan mucho juego.

Aunque en el mercado ya podemos encontrar un montón de rubs con infinidad de combinaciones, no he encontrado el que me gustaría personalmente para unas costillas de cerdo, así que decidí ponerme manos a la masa y empezar a probar combinaciones para conseguir el condimento perfecto para mi gusto.

Particularmente, no me gustan los rubs muy dulces y tampoco muy salados. Ahora bien, sí que me gustan que tengan su rollo con un toque de picante que se deje comer. Reduje lo más ajustado que pude la sal y el azúcar. De hecho, la sal incluso podríamos prescindir de ella y realizar nuestro rub sin sal. Salar un costillar con mucha anterioridad a su cocinado, no es necesario. Podríamos hacerlo justo antes del cocinado. También tenemos la opción de realizar una salmuera seca. La sal penetrará profundamente en la carne, por lo que se debe poner con anticipación, tal vez durante la noche. Sin embargo, el rub no penetrará muy profundamente, por lo que lo podremos aplicar un rato antes de la cocción. La regla general es usar unos 4,5 gr de sal por cada 500 gramos de carne, hablamos siempre de carne sin hueso, en el caso de las costillas aproximadamente la mitad del peso es hueso. Tendríais que sacar nuestros cálculos…

Rub para costillas de cerdo

Las proporciones para el rub finales que a mí me gusto son las siguientes:

 

RUB PARA COSTILLAS PACOCINILLAS

4 cucharaditas de azúcar moreno (32gr)

2 cucharaditas de sal de Añana (17 gr)

1 cucharadita de pimienta rosa (1gr)

2 cucharaditas de pimentón ahumado (12gr)

1 cucharadita de ajo en polvo (4 gr)

2 cucharaditas de cebolla en polvo (4gr)

1 cucharadita semillas de mostaza (3gr)

1/2 cucharadita de canela (1 gr)

1 cucharadita de semillas de cilantro (1,5gr)

1 chile chipotle (12gr)

Elegí una serie de ingredientes buscando siempre un toque especial de aroma y sabor. Entre los ingredientes que decidí incorporar a mi rub, estaban las semillas de mostaza negra. El sabor que desprende la mostaza negra es aromático y picante, lo bueno es que durante la cocción se destruye el principio picante, pero aumenta su aroma. Las semillas de mostaza no son picantes, y su polvo tampoco. El picante se desarrolla al cabo de unos minutos o unas horas cuando las semillas se ponen en remojo en un líquido y se muelen, o simplemente cuando se humedecen las semillas premolidas. La combinación de humedad y rotura celular revive las enzimas de las semillas y les permite liberar los compuestos picantes.

Otra semilla que no podía faltar en mi rub, era la semilla de cilantro, aportando al mismo un intenso aroma y un sabor ligeramente dulce y suave, con cierto matiz a cáscara de naranja.

Al cerdo, siempre le ha sentado bien la canela, tiene un dulce y agradable olor a madera, muy delicado e intenso. Yo ya la utilicé molida, pero uno de los problemas de utilizarla así es que pierdes sus aromas muy rápido. Como es muy rica en aceites, una vez que se hace polvo se seca con rapidez. Sin embargo, si se conserva entera se puede mantener en perfecto estado durante mucho más tiempo. La mejor forma de solucionarlo, es moler en casa la canela para cocinar que deseemos utilizar.

La mezcla recién molida del rub

Dos condimentos que son un clásico en muchos rubs son el ajo y la cebolla deshidratada. El ajo en polvo tiene un sabor algo más complejo e intenso que el ajo crudo, aunque sin su picor. Por otro lado, la cebolla deshidratada conserva francamente bien el aroma a cebolla e incluso el proceso de desecado lo hace más elegante y sutil que el de la cebolla cruda.

Y para la parte picante de este rub, decidí utilizar un chile chipotle, añadiendo un sabor picante y ahumado increíble a la mezcla. El chipotle es una forma de preparar los chiles que procede de México. Normalmente se utilizan chiles jalapeños para hacer chipotles, por lo cual nos proporcionaran un picante medio-bajo.

La pimienta rosa es otro de los ingredientes que quise introducir. En realidad, no es una variedad de pimienta. Es una mezcla de sabor dulzón, cítrico, poco picante y recuerda al frescor del pino, en el paladar se percibe el sabor y el aroma de la resina.

La capa de rub aplicada a las costillas 

Y dos de los ingredientes que muchas veces le ponemos son el azúcar y la sal. El azúcar, por supuesto, era moreno. Un azúcar en estado puro, sin refinar y que conserva todas sus cualidades alimenticias, así como su sabor único. Y la sal, desde hace ya mucho tiempo, utilizo la de las salinas de Añana. Esta sal es completamente pura, proviene de un antiguo mar de hace más de 200 millones de años de antigüedad.

Y, por último, uno de nuestros productos estrella de España, el pimentón. El pimentón es uno de los condimentos más usados en la cocina española, se caracteriza por presentar una coloración roja y un sabor que puede variar dependiendo, tanto del tipo de pimiento que ha sido usado para su elaboración como del método de secado. El pimentón no sólo da sabor, también nos dará un bonito color a nuestras costillas.

Las costillas después de 2 horas de
cocción a 125ºC

Al final logré mi objetivo, haz la prueba la próxima vez que hagas tus costillas y me comentas.

 

 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

CORDERO SIETE HORAS Y MEDIA AL MALBEC

Esta receta de cordero es una de las muchas con las que Francis Mallmannn me ha hecho disfrutar. Francis la aprendió de German Martitegui, un cocinero que estuvo trabajando como jefe de cocina para Mallmann durante unos años.

INGREDIENTES

GUISO DEL CORDERO:  1 pierna de Cordero,1 Cabeza de Ajo, 2 Zanahorias medianas, 1 Puerro, 1 Cs de Perejil picado, 6 hojas de Salvia, 8 Hojas de Albahaca fresca, 1 Cs Romero fresco,  1 Cs Tomillo fresco, 1 Cs Orégano fresco, 1 Cebolla dulce grande, 2 botellas de Vino Malbec, Pimienta negra, Sal de Añana

PURÉ DE PAPATA:200 gr de Mantequilla, ½ taza Almendras tostadas, ½ litro de Leche, 8 patatas medianas, un poco zumo de limón, 1 taza de perejil picado, ½ taza de Avellanas tostadas

ACEITE DE PEREJIL: 1 taza de Aceite de oliva, Ralladura de limón, Jugo de un limón, 4 Cs Perejil picado, Sal y Pimienta negra.


Esta vez voy a dar indicaciones precisas para poder hacer esta receta espectacular, en un sistema Kamado. Sin ningún tipo de duda es una receta que va a funcionar perfectamente darle cocción con este sistema de brasas, ya que vamos a poder controlar la temperatura sin ningún problema durante toda la cocción, al igual que vamos a poder darle un toque de sabor a carbón que le va a ir estupendamente al guiso.

Para empezar, colocaremos en nuestro Kamado una carga de carbón nuevo y lo encenderemos. Una vez ya el carbón lo tengamos encendido, configuraremos el Kamado en Modo “cocción indirecta” y dejaremos que se estabilice ajustando la temperatura a unos 125°C.

Empezaremos preparando las piernas del cordero, las deshuesaremos y separaremos en tres piezas la parte superior de la carne de la pierna.

Utilizaremos una olla de fundición para cocinar este guiso, en la base de la misma colocaremos la cebolla cortada en cuartos, el puerro lo trocearemos en trozos no muy pequeños y lo añadiremos a la olla, las zanahorias peladas y en trozos, también irán al fondo de la olla. Colocaremos los trozos de cordero sazonándolo con sal y pimienta. La cabeza de ajos cortada por la mitad. Y no podían faltar en esta fiesta de sabor las aromáticas, hojas de romero, tomillo, orégano, salvia, albahaca y perejil picado. Toda esta mezcla de aromáticas nos proporcionaran unos matices de aroma y sabor que harán sublime la salsa resultante después de la cocción. Para terminar, incorporaremos el vino Malbec hasta cubrir los ingredientes. Tener en cuenta en calcular que olla utilizar para la cantidad de ingredientes. Si hiciéramos corto de vino, podremos cubrir el resto con caldo de carne o agua.

Llevamos la olla a nuestro Kamado y la dejaremos tapada durante las 4 primeras horas, pasado este tiempo, retiraremos la tapa y continuaremos la cocción destapada. Lo único que deberemos de hacer, es ir girando la carne de cordero que se quede al descubierto de caldo.

Terminada la cocción, sacaremos la carne y colaremos la salsa. En este momento decidiremos si queremos reducir más la salsa o dejarla como está.  Hagamos una cosa u otra, terminaremos juntando la carne y la salsa de nuevo en la olla, reserve tapado hasta el momento de servir.

En este momento nos pondremos con el puré de patatas que acompañará al plato. Subiremos nuestro Kamado de temperatura a unos 200°C. Pelaremos entonces nuestras patatas y las colocaremos enteras en una cacerola, cubriéndolas de agua a la que añadiremos algo de sal. Las cocinaremos hasta conseguir que la punta de un chuchillo entre sin problemas al pincharlas. Con las patatas pasadas por un pasa puré, le añadiremos la leche tibia y la mantequilla, mezclaremos todo y agregaremos las hojas de perejil picadas, las avellanas, las almendras peladas y tostada, un poco del jugo de un limón y terminaremos rectificando de sal y añadiremos un poco de pimienta negra molida.

El último paso que haremos será realizar la salsa con la que aderezaremos el conjunto del plato. Se trata de una salsa que, compuesta de aceite de oliva, jugo de limón, perejil picado, ralladura de limón, sal y pimienta. A mí me gusta introducir todos estos ingredientes en un bote de cristal con tapa y agitarlo hasta conseguir emulsionar perfectamente todo.

Una vez tenemos todo listo, comenzaremos montando en plato. Colocaremos una porción del puré de patatas, seguiremos con un trozo de cordero el cual bañaremos con una buena cantidad de salsa del Malbec y terminaremos con un poco de salsa de limón y perejil por encima del cordero. Sin dudas esta salsa os va a sorprender a la hora de probar el conjunto del plato. Plato sublime que una vez lo hagáis seguro que lo repetís de nuevo.

lunes, 4 de mayo de 2020

Clóchina Valenciana con leche de coco

Este mes de mayo empieza la temporada de este molusco criado en las aguas de Valencia. Un molusco, similar al mejillón, pero con un tamaño menor  y de un color más claro. Para mucha gente las clóchinas tienen una calidad superior a los mejillones de las aguas Gallegas y del Delta de Ebro.
Las clóchinas un producto escaso por su producción limitada, teniéndolas de temporada desde abril a septiembre.

 Vamos a coger este manjar y lo vamos a trabajar al calor de las brasas. Los moluscos son muy agradecidos a la hora de recibir el aroma y el calor del fuego. Soportan amablemente los toques ahumados que podemos aportar con maderas aromáticas. Trabajaremos en cocción directa a una temperatura de 150°C/180°C con carbón de Encina de calidad premium
Clóchinas con leche de coco


Ingredientes
1 kg de clóchinas
150 ml de leche de coco
Jengibre
Merkén (chile en copos)
1 lima
Cilantro




Empezaremos colocando un cazo en el fuego y añadimos la leche de coco a la que le añadiremos el jengibre cortado en tiras, un poco de la piel de la lima y una pizca de Merkén. Si no disponemos de este picante, podríamos utilizar el que tengamos a la mano. Dejaremos que todo se infusione. 


Limpiaremos la clóchinass, colocaremos una olla en nuestra parrilla y añadiremos las clóchinas. La leche de coco la colaremos y añadiremos a las clóchinas. Dejaremos unos minutos que se abran.


En este momento podremos ahumar con un poco de madera para lograr un toque potenciador.

Pellet de madera de naranjo 

Una vez abiertas las clóchinas, las sacamos y les añadimos cilantro picado por encima y ralladura de lima. 

A disfrutar de una forma diferente de comer una clóchinas.





lunes, 18 de enero de 2016

Gazpachos Chelvanos a la brasa, explosión de sabores

Hace tiempo que ando detrás de  querer hacer esta receta en la barbacoa. Y hoy a llegado el día!  Los gazpachos manchegos son un plato castellano, concretamente de La Mancha. Debido a su cercanía geográfica y climática, este plato también es popular en el interior de Comunidad Valenciana y también en localidades costeras alicantinas donde se elaboran con pescado y marisco. Pero con esta elaboración nos vamos a la serranía de Valencia.
Los ingredientes son sencillos y el plato una vez hecho cobra una dimensión de sabor increíble.

Para cuatro personas:
2 tomates de pera rallados
1/2 pollo troceado
90 gramos de almendra cruda
2 hígados de pollo
2,5 litros de agua
250 gr de torta para gazpachos 
aceite de oliva
sal
ajos
pimentón dulce

Parte de los ingredientes de los Gazpachos

En el apartado carne, yo he decidido en este caso utilizar carne de pollo, pero se puede poner pollo y conejo, pollo conejo y alguna ave de caza como codornices, perdices, incluso palomo. Estos serían los ingredientes principales pero hay otra serie de ingredientes que son los encargados de hacer que este plato cobre vida propia. Estoy hablando de las especies y hiervas aromáticas como el tomillo, orégano, clavo, pimienta, nuez moscada y ajo, estos serán los encargados junto a los hígados fritos de pollo y las almendras, en dar ese toque magistral, con ellos haremos un majado que añadiremos a los gazpachos. Este majado creo que es la parte del plato que más me gusta. Conforme vas picando todos los ingredientes te embriagan los aromas que van desprendiendo.  

El majado, una explosión de aromas
Para empezar esta receta pondremos un mechero con briquetas en marcha.  Vamos a utilizar briquetas como combustible ya que nos van a dar el tiempo de brasas necesario para poder acabar nuestro guiso. La briquetas más utilizadas y de mejor calidad son las realizadas con biomasa natural, es decir con serrín natural compactado y algún tipo de aglomerante, carbonizando más tarde la mezcla compactada. En este caso he utilizado las briquetas de la marca Weber.

Encendido de las briquetas
En unos 30 minutos las tendremos listas para usar, estas nos proporcionaran la temperatura necesaria para preparar nuestros gazpachos. Una vez tengamos las briquetas listas las colocaremos en la parte central de nuestra barbacoa. 

Con una brasa de briquetas se pueden hacer Gazpachos
Intentaremos que queden un poco amontonadas en forma de pirámide, de lo contrario con ayuda de unas pinzas las colocaremos nosotros de esta manera. El amontonarlas, es para conseguir que estén más cerca de la parrilla dónde vamos a colocar nuestra sartén para comenzar a freír los ingredientes. Queremos que nos aporten la máxima temperatura posible para facilitar freír los ingredientes.

Las almendras, parte fundamental del majado
Lo primero será freír las almendras. Tener mucho cuidado a la hora de hacerlo ya que se nos pueden pasar de punto enseguida y una almendra quemada no será el sabor que buscamos. Un truco para conseguir ver el punto cuando freímos almendras, es dejar alguna de ellas sin la piel, así veremos cuando comienzan a tostarse. Una vez fritas, sacar y reservar. Os aconsejo freír un puñado más ya que no nos podremos resistir a comernos más de una.
Continuaremos con el pollo y los hígados , los vamos a freír y a la vez lo vamos a ahumar. Os aconsejo cortar el pollo en trozos no muy grandes, así facilitaremos que queden bien fritos. Al pollo le vamos a dar sólo un toque de humo y lo vamos ha hacer con madera de carrasca. Es una madera que tiene un aroma a bosque Mediterráneo y nos transporta a los pueblos donde se hacen los gazpachos, aromas con recuerdo.

Un toque ahumado le ira bien a nuestros Gazpachos
Colocar la madera de carrasca sobre las briquetas encendidas, pero antes la madera ha debido de estar en agua unos 20 minutos. Una vez colocada la madera, no abriremos la tapa de la barbacoa hasta que el humo desaparezca. Es muy imperante que el pollo quede bien dorado a la hora de freírlo, no tengáis prisa.

El pollo debe de quedar bien frito
Una vez bien frito el pollo, sacaremos los hígados de pollo y los reservaremos para el majado que tenemos que hacer. Y llega el turno del tomate! Yo le añado un ajo picado a la hora de añadirlo a la carne, me gusta el toque que le da. También se puede añadir una cabeza de ajos directamente cuando añadimos el agua.


Es el tomate la única hortaliza de los gazpachos
Dejaremos que el tomate se sofría bien. Mientras tanto pondremos agua a hervir para más tarde añadirla, así facilitaremos la cocción. De lo contrario tardaría un poco más en romper a hervir. Una vez bien sofrito el tomate, colocaremos una cucharadita de pimentón, removeremos y añadiremos el agua que habíamos puesto a calentar. Podríamos utilizar caldo de ave si lo tuviéramos, desde luego que le aportaría más sabor al guiso.



Añadimos el agua caliente para ahorrar tiempo de coción
Este es el momento de abrir una buena botella de vino y empezar con el aperitivo! Una vez añadimos el agua, tenemos que dejar de unos 30 a 40 minutos en cocción. Mientras dejamos cocer nos pondremos a hacer el majado que añadiremos a los gazpachos. 

Una cocción suave nos dará un caldo increíble
En un mortero o similar, colocaremos las almendras, la sal gorda, una cucharadita de tomillo, dos de orégano, unas 8 bolas de pigmenta, 4 clavos, un poco de ralladura de nuez moscada y un ajo. Todo esto lo picaremos bien hasta conseguir una mezcla homogénea, en ese momento añadiremos los hígados troceados y seguiremos machacando hasta lograr una mezcla homogénea. Lo importante es que la almendra quede lo más fina posible. Sobre las cantidades de las hiervas aromáticas y las especies se puede variar al gusto, estas cantidades son las que utilizado yo para esta receta y para 4 personas. 

El majado, el secreto de los gazpachos
Esta mezcla explosiva de sabor la añadiremos al caldo para que cueza. Veréis como al añadir el majado y remover ya desprende un aroma que nos va a dejar impresionados, cerrar un rato los ojos y seguro que empezareis a salivar.

El majado le dará el carácter al guiso
Una vez hemos tenido hirviendo durante un buen rato el caldo de los gazpachos, añadiremos la torta de pan. El Pan ácimo es un pan con historia, un pan con tradición en Oriente y Occidente, más de 1000 años de historia marcan la sencilla y tradicional receta de este pan. Podemos conseguir el pan en bolsas como estas o en algún horno que lo hagan. También nos podemos poner manos a la masa y hacer nuestro propio pan.

Las tortas cedeñas o pan ácimo 
Sin duda es el ingrediente estrella de esta receta!! Lo que haremos será añadir la torta de gazpachos al caldo, removeremos un poco y sacaremos del fuego la sartén. lo que conseguiremos con ello, será que la torta de gazpacho se empape poco a poco del caldo. Iremos dando vueltas hasta que veamos que se van hidratando. 

El momento de poner la torta
Una vez  bien mojados en el caldo, los volveremos a poner en la barbacoa. Dejaremos que cuezan de nuevo moviendo de vez en cuando. El punto idóneo es que quede algo de caldo, no deben de quedar secos. Llegados a ese punto los sacaremos del fuego y dejaremos que se reposen un poco. Una forma de comer este plato es con guindillas picantes y por supuesto con un buen vino tinto.

Gazpachos Chelvamos




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